jueves, 29 de agosto de 2013

REGALITOS ORIGINALES Y LOS TELEFONOS INTELIGENTES

Un día que estaba de compras en un conocido supermercado, tuve el gusto de encontrarme con una amiga costarricense con quien uno siempre se divierte por sus simpáticas ocurrencias. Ese día, como es su costumbre, iba de prisa porque tenía una reunión con el grupo de ticas que viven en Guatemala. Me contó que había ido a comprar unos regalitos para sus amigas, lo que no me sorprendió, pero cuando di un vistazo a su carreta no encontré nada que uno suele regalar, como por ejemplo: jabones, toallitas, dulces, chocolates, galletas, etc. Entonces pensé, no voy a  retenerla más porque se le hará tarde y seguramente todavía no ha escogido los regalos. Al ver mi cara de sorpresa, me explicó que ella sabía que sus amigas le agradecerían mucho los objetos que había pensado darles y me daría un buen consejo. Mirá, me dijo, cuando vos te reunás con tus amigas del colegio, cuchubal o cualquier otro grupo de amigas de tu edad, fijate en la conversación sobre los achaques de cada una y tratá de recordarlos. Por supuesto algunos serán casi generalizados, porque al igual que las plantas, las flores se marchitan y las hojas cambian de color, sobre todo cuando llega el otoño, como sucede con las personas a través de los años. 
Tengo frascos de vitamina E antioxidante, multivitaminas, vitamina A y C, complejo B,  protectores solares UVA/UVB 50, laxantes,  Ascriptin, Ben Gay, cremas humectantes, lágrimas naturales para ojo seco, etc., no te nombro más porque la lista es muy larga y se nos hace tarde, pero te la puedo enviar por e-mail para que vayás marcando las que más sean de uso general. Al principio tus amigas pensarán que es una broma, pero si les explicás con cariño puede ser que hasta te copien la idea, aunque habrá una que otra que por ser muy susceptible se ofenda. Pero hay que ser realistas, porque casi el 50 0 60% de las conversaciones giran alrededor de la salud. Bueno, me voy porque todavía tengo que ir a comprar un soporte lumbar para el carro, pues me está matando el dolor de cintura, pero ni modo que voy a andar con tennnis, hay que mantener la elegancia. Además, puedo perder mi turno, pues el estilista me pidió que era urgente aplicarme el tinte y la cantidad de  reconstituyentes y ampollas para conservar mi cabello lindo, pues se parece al mapa en relieve que está en la zona 2, con ríos por todos lados, pero no de agua sino de yeso o cal por los hilos de plata, no precisamente los que románticamente aparecen en la famosa canción Luna de Xelajú. 
Fuimos interrumpidas por el sonido de su celular, que como suele suceder, mi amiga no lo encontraba dentro de su cartera de mano, cuando por fin lo halló la llamada se había cortado. Era una de sus hijas desde Costa Rica, quien le había enviado fotos y un video de sus nietos, pero no los pudo ver, ya que no sabía qué tecla presionar. Mirá mi amiga, otro problema es que también deberíamos de encontrar la manera de conocer para qué sirven todos estos botoncitos de los smart phones, como les llaman, pues los compramos, nos los regalan los esposos o los hijos pensando en facilitarnos la vida, pero resulta que nos la complican, pues tienen muchas funciones y cuando nos explican lo hacen tan rápido que nos quedamos lo mismo. No sé si la primera intención de inventar el GPS fue encontrar las vías o los atajos por los que había que irse para conocer las funciones de los teléfonos y no perderse, en lugar de trazar el camino para encontrar determinadas direcciones.
Al principio lo de los regalitos de mi amiga tica me pareció una puntada muy divertida, pero, no deja de tener razón en que gran parte del tiempo lo dedicamos a contar los problemas de salud. Con respecto a los celulares, hay que ser sinceros y reconocer que es difícil mantenerse al día con los adelantos electrónicos, ya que un teléfono celular, una computadora o una tablet ya es obsoleta a los pocos meses de haber  salido al mercado, porque le han agregado alguna función o dispositivo diferente para hacerlo más atractivo. 
Por eso, cuando pienso en algún regalito original, viene a mi memoria mi amiga tica, porque si de 
originalidad se trata, ella siempre ha sido una persona, que durante el tiempo que la he conocido, sale 
con alguna ocurrencia. Y ya no digamos cuando no encuentro alguna función en el celular, pues recuerdo la cara de mi amiga iracunda por no saber manipular todas las funciones y lo mejor que puedo hacer es sonreir.
Vaya este mensaje por si alguna persona quiere regalar algo original, ja ja. 
  

sábado, 3 de agosto de 2013

LOS GATOS DEL VECINDARIO

Van a cumplirse 25 años desde que me mudé al barrio en el que vivo, tranquilo, con una paz increíble, es un verdadero placer despertar con el canto de la diversidad de pájaros que anuncian un nuevo día, y el aire fresco que se respira por las mañanas  invita a realizar una caminata matutina entre el sonido de las ramas de los árboles meciéndose y el olor a hierba fresca.
Pero por las noches este oasis se convierte en algo totalmente opuesto.  Resulta que muchos vecinos tienen gatitos de raza muy fina, hasta nos pueden mostrar orgullosamente el pedigree,  pero  a la hora en que nos disponemos a descansar en los brazos de morfeo, comienza el insoportable chillido de estos felinos. Como estos animales son callejeros por excelencia, comienzan a rondar sobre los tejados o techos de las casas vecinas, persiguiendo a su amada, aunque ésta no pertenezca  precisamente a una raza aristocrática. Pasan las horas y los chillidos van en aumento hasta convertirse en algo tan estridente que es imposible tratar de escuchar música, leer un buen libro, ver una película, televisión o dormir. No sé si los dueños de estos animales se acostumbran o si los quieren tanto que no les importa el alboroto que causan, pero lo cierto es que resulta insoportable escucharlos maullando estridentemente en el silencio de la noche.
Una noche fui a la cocina a tomar del refrigerador un poco de agua, escuché unos alaridos y pensé que estaban matando a alguien. Me asomé a la ventana que da al jardín pero no vi nada, entonces regresé a mi dormitorio y me dormí. Cuál no sería mi sorpresa que a los dos días divisé, en una esquina del jardín, una pelotita negra que se movía entre una planta con enormes hojas, era un gatito, y al acercarme encontré a sus cinco hermanitos.  Al rato apareció la gata entre las ramas de una bougambilia y se recostó para darles de mamar. Ahora si me arruiné, pensé, pero no podía sacarlos en ese momento.  Todos los días observaba desde la cocina cómo la madre les iba enseñando a trepar por las ramas de la bougambilia, hasta que finalmente, a los diez días, los pequeños intrusos se fueron. Entonces, procedí a cortar la planta y no dejar un lugar propicio para que cualquier animal lo volviera a utilizar como nido.
Pero volviendo al insoportable chillido de los gatos y  provocados por tal escándalo, comenzamos a pensar de qué manera podemos ahuyentarlos, comenzamos dándoles gritos, luego tiramos objetos hacia el techo, disparamos rifles de viento, pero no conseguimos callarlos..  Al día siguiente amanecemos somnolientos e irritados por la noche gatuna que nos han proporcionado los personajes que nos han visitado y sin invitación se han posesionado de un espacio de nuestra propiedad. Después de tratar de alejarlos por todos los medios, recordamos que alguien nos contó que lo mejor es conseguir un paquete de cohetes y tirarlos al aire, porque los gatos se asustan y se van para siempre.  Este método me ha dado resultado, ya que de lo que se trata es de ahuyentarlos pero sin lastimarlos, pues aunque a mí los gatos no me agradan, para algunas personas son compañía y aminoran su soledad. Aunque eso no nos pasa por la mente cuando queremos descansar  y los chillidos de los gatos de los vecinos interrumpen la paz y tranquilidad de la que queremos gozar, después de un día ajetreado entre el tráfico, mandados y trabajo.
Por lo tanto, aunque nos esforzamos por encontrar un momento en la vida para apartarnos y gozar de tranquilidad, dentro de este mundo tan violento y ruidoso, de repente aparece algo  que altera la paz  y debemos de conformarnos con los ratos en que podemos relajarnos y tener un encuentro con nosotros mismos sin interrupciones, los cuales son escasos, pero hay que tratar de conseguirlos.