miércoles, 14 de noviembre de 2012

La belleza y el Arte

Lo bello es todo aquello que me crea ilusión y me proporciona placer, lo que me lleva al deleite espiritual, que me impulsa a crear. Pero lo bello no es igual para todas las personas, ya que algunos se rigen por criterios normativos, como resultado de un análisis a través de un proceso de conocimiento profundo sobre la materia, pero dejando a un lado las emociones que dicha obra les haya podido transmitir.
Lo bello es la capacidad que cada cual tenga de interpretar una obra, subjetivamente, e incluso llegar a enriquecerla en la medida en que sea permitido hacerlo. Otros opinan que  la cualidad de lo bello se hallaría estrictamente en la apreciación, según sus propios conocimientos, sobre la materia a analizar objetivamente y ajustada a las normas de criterio preestablecidos.
La belleza está asociada o ligada a la hermosura.  Se trata de una apreciación subjetiva: lo que es bello para una persona, puede no serlo para otra.  Sin embargo, se conoce como canon de belleza a ciertas características que la sociedad en general considera como atractivas, deseables y bonitas.
La concepción de belleza puede variar entre distintas culturas y cambiar con los años.  La belleza produce un placer que proviene de las manifestaciones sensoriales, aunque,  más allá de lo sensorial, es posible considerar algunas cosas abstractas y conceptuales como bellas.  Una reflexión moral puede ser destacada como un texto bello; lo que importa en este caso es qué se dice y no cómo se dice.
La belleza puede aplicarse en términos generales o podemos optar por hablar de la representación artística en particular, de la mano del talento creativo.  Se puede señalar que ésta se ve influida siempre por un marco filosófico ya sea de manera implícita o explícita.
La evidencia se expresa en la historia del arte, en los movimientos artísticos y en sus respectivas reacciones. La historia del arte, no es sólo historia de las obras, sino también de los hombres.  Las obras de arte hablan de sus autores, nos introducen en el conocimiento de su intimidad y revelan la original contribución que ofrecen  a la historia de la cultura. Según Platón: "La potencia del Bien se ha refugiado en la naturaleza de lo Bello"(Filevo, 65 A).
La inspiración del artista es una especie de iluminación interior, que une  lo bello y lo bueno, despertando en él las energías de la mente y el corazón. Lo que cada artista logra expresar en sus obras es un tenue reflejo del esplendor que durante unos instantes ha brillado ante los ojos de su espíritu.
Por consiguiente, la misión  de cada artista es que la humanidad, al entrar en contacto con las obras de arte, sea iluminada sobre el propio rumbo y el propio destino, como un instrumento útil para mostrar a las nuevas generaciones la belleza que se puede extraer a través de la bondad que nos brindan todas las cosas creadas en el universo.




sábado, 19 de mayo de 2012

LA HISTORIOGRAFÍA EN EL CINE HISTÓRICO


El cine histórico ha sido punto de referencia para muchos investigadores de la imagen animada. Han sido variados los puntos de vista que se han adoptado para aproximarse a las películas históricas, deteniéndose en los matices espectaculares.  Debido a esto, no es de  extrañar que al recordar algunas películas, el espectador tenga presente aquellas secuencias más impactantes: la carrera de cuadrigas de Ben Hur (1959) o el éxodo del pueblo judío en Los Diez Mandamientos (1956), por ejemplo.
Las compañías buscaban en todos los géneros, una continuidad cara al público, ofrecerle unos esquemas (temáticos, narrativos, plásticos) que les fueran fácilmente reconocibles y que le permitieran acceder a las películas con un conocimiento previo, de lo que iban a encontrarse en la pantalla.  De esa manera se comprende la recurrencia continua a determinados temas históricos o a ciertos personajes del pasado, que al ser fácilmente reconocibles, permiten un dominio por parte de los potenciales espectadores.
También se ha hecho hincapié en la vinculación que se producía entre este tipo de películas y determinados planteamientos políticos contemporáneos.  Aquí se puede ver la utilización ideológica de este tipo de interpretación histórica, lo que no es de extrañarse si se tiene en cuenta las necesidades de afirmación popular por las que pasaron muchos movimientos políticos y que se veían solucionadas con el uso de la imagen.
No hay que perder de vista que nos encontramos ante obras de ficción artística, trabajos que abordan un aspecto del pasado histórico, que no deben de contemplarse  como obras de investigación histórica. La confusión en la utilización de esta perspectiva es una de las causas del descrédito que ha tenido este tipo de cine entre muchos historiadores, porque han olvidado que se encontraban ante películas.
El siglo XX ha vivido algunos de los procesos más interesantes y ricos en el tipo de investigación histórica.  Por ello posee gran validez intentar vincular estas premisas científicas con la aparición de determinadas películas. Dentro de la riqueza historiográfica del siglo XX hay que fijarse en algunas posturas que son de gran interés y han tenido clara incidencia dentro del campo cinematográfico: el historicismo, la tradición romántica y la nueva Historia, puesto que todos ellos han dejado su huella en las imágenes con caracteres distintos, pero con un gran interés.
Lo que refleja el planteamiento historicista en el cine ha sido la tendencia a ver la historia a través de manifestaciones concretas, entre las que destacan de forma especial el mundo militar y los grandes personajes. Las biografías han sido otra de las grandes tendencias en el cine, que con frecuencia han caído en dos vertientes: la descontextualización y la simplificación. En la primera se ha concedido una atención tan radical a la figura a representar que se dejan de lado las claves del contexto histórico en el que se desarrolla. La segunda es  la simplificación, con el deseo de transmitir con sencillez las ideas claves del personaje, a fin que puedan ser asimiladas aún por públicos no familiarizados con la historia, y disminuyen la majestuosidad que se quería resaltar. Por otro lado, la presentación de grandes personajes se ha hecho, con mucha frecuencia, envolviendo la aproximación reconstructiva en un hálito de amores, aventuras, y de acontecimientos que siendo verosímiles se alejaban de la realidad histórica del pasado.
Hay películas en las que la lucha entre la ficción y la historia queda equilibrada, por lo que se puede hablar de reinterpretación novelesca, películas como Fabiola o Los últimos días de Pompeya. De tradición medieval son las novelas de Walter Scott o de la edad moderna de Dumas. Junto a estas están las películas en las que el universo histórico ha desparecido siendo sustituido por las aventuras sin sentido y estereotipadas con personajes fantásticos.
Desde la década de los años veinte se busca una historia distinta de aquella que el historicismo había consagrado hasta el momento. Más que los hechos desnudos, interesan los comportamientos, se busca interpretar los hechos como trasfondo de una serie de mentalidades, la persona individual adquiere un carácter significativo. Para finalizar, cabe mencionar  una serie de películas que por su título podrían parecer encuadrables en la corriente biográfica tradicional (Agustín de Hipona (1972), Sócrates (1970), etc.) y que sin embargo ponen de manifiesto una manera de entender la historia haciendo hincapié en los grandes principios y en los cambios mentales que se originan y singularizan en esos grandes hombres. 

lunes, 2 de enero de 2012

Libros electrónicos o libros impresos


Una amiga me comentó sobre un sitio en Internet para descargar libros electrónicos directamente a la PC, iPad o iPhone.  Decidí entrar al sitio de Internet y pinché sobre una revista de Historia en la que encontré información muy interesante sobre la caída de los Taifas en España y otros artículos. Cuando leo un libro que me interesa, devoro las páginas y en ocasiones lo termino en uno o dos días. Estuve pegada a la pantalla de la computadora por espacio de dos horas, no pude continuar leyendo porque se me cansó la vista. Seguramente es por falta de costumbre que el brillo de la pantalla cansa la vista; aunque por otro lado,  se tiene la ventaja de poder leer un libro o una revista en cualquier momento y a cualquier hora, lo que significa no perder tiempo entre el tráfico por la distancia que hay que recorrer para adquirirlo, adaptándonos al horario de la tienda o la biblioteca.  Cuando se trata de una librería, se corre el riesgo de que no haya en existencia el libro que solicitamos; prestar un libro en la biblioteca tiene limitaciones, significa devolverlo en una fecha determinada o pagar una multa por no entregarlo en el tiempo especificado. 

Algunas personas dicen que los libros impresos van a desaparecer, suplantados por  los libros electrónicos. Prefiero la compañía de un buen libro en un rincón de la casa o en cualquier lugar para disfrutar su lectura, y no leer a través de la pantalla de una computadora o teléfonos inteligentes. 
Los adelantos tecnológicos son fantásticos y la comunicación es inmediata, pero se pierde la fascinación del sonido de las hojas al deslizarlas entre los dedos, contemplar de cerca  la portada, el diseño y el colorido, o la decoración en el empastado si se trata de una edición de lujo.  Sin embargo,  se corre el riesgo del deterioro, a pesar de que en algunas casas particulares hay bibliotecas con estantes ventilados a temperatura adecuada, ya que el papel con el tiempo  toma un color amarrillento, causado por la contaminación ambiental y el frote de los dedos al pasar las hojas. 

Contemplar a una persona leyendo un  libro es una estampa romántica, causa curiosidad saber el tema en el que está sumergido, se observa una íntima comunicación entre el libro y el lector, en su mundo, alejado del bullicio de la gente. Con las horas dedicadas a la lectura se van adquiriendo vastos conocimientos del mundo, historia, experiencias de épocas pasadas, lugares, personajes y vivencias que pueden  reflejar, de alguna manera, circunstancias similares o diferentes de la propia vida, relatadas por cada escritor con su particular estilo. 

Así pues, sin importar la preferencia de la lectura de libros electrónicos o libros impresos,  considero importante fomentar este hábito entre las nuevas generaciones, pues se ha ido perdiendo porque los jóvenes prefieren dedicarse a cualquier otro entretenimiento, en lugar de enriquecerse con la cultura general.